Información general


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OBLIGATORIEDAD DE INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO NACIONAL DE PRESTADORES

        Por requerimiento de las Obras Sociales vinculadas al Círculo Médico de Esteban Echeverría es imprescindible la presentación del Certificado de Inscripción en el Registro Nacional de Prestadores de la Superintendencia de Servicios de Salud del Ministerio de Salud y Medio Ambiente de la Nación.

A los colegas que lo tengan actualizado, les rogamos presentarlo en nuestra sede de Robertson 75, Monte Grande.

 Aquellos que NO LO POSEAN deberán tramitarlo siguiendo las instrucciones expresadas a continuación:

1.- Completar formulario de solicitud de inscripción. (Fotocopia del mismo se podrá solicitar en la sede de nuestro Círculo.)
2.- Título original y fotocopia simple doble faz con inscripción de matrícula, en caso de no tenerla, certificación de las mismas; y las legalizaciones de los Ministerios de Educación e Interior de la Nación.
3.- Original y fotocopia simple del Certificado de Especialidad o Título Universitario de Especialista inscripto en Salud Pública. (Exclusivo Médicos y Odontólogos)
4.- Original y Fotocopia de las dos primeras hojas de:  D.N.I. ó L.C. ó L.E. ó C.I Mercosur
5.- Original y fotocopia doble faz (anverso y reverso) de Matrícula Nacional, Provincial o ambas matrículas, según el ámbito de actuación profesional.
6.- Fotocopia simple de CUIT ó CUIL.
7.- Deberá presentar certificado de Ética Profesional (del que surja que no presenta inhabilitaciones ni sanciones disciplinarias) otorgado por la Autoridad Jurisdiccional competente (Colegio; Consejo; Ministerio de Salud; etc.)

  Sr. Profesional:

        La documentación deberá presentarse en avenida Roque Saenz Peña N° 530, Planta Baja, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CP 1035) de Lunes a Viernes en el horario de 10:00 a 13:00 hs. y de 13:30 a 15:00 hs.
        Las inscripciones de Profesionales tramitadas en forma personal, se podrán retirar el mismo día a partir de 15:30 hasta las 16:00 hs., o dentro de los tres (3) días subsiguientes, en el mismo horario.
        En caso que no pueda concurrir personalmente, se podrá enviar la documentación por correo. En este caso, el certificado de inscripción ante el Registro Nacional de Prestadores, se enviará por carta certificada con aviso de entrega, al domicilio consignado en el formulario.

  CUALQUIER PERSONA PODRÁ GESTIONAR LA TRAMITACIÓN DEL CERTIFICADO Y RETIRAR EL MISMO, en los horarios indicados, CON AUTORIZACIÓN POR ESCRITO EN ORIGINAL SUSCRIPTA POR EL PROFESIONAL, EN LA QUE SE CONSIGNE APELLIDO, NOMBRE Y D.N.I. DEL AUTORIZADO.

  SOLO SE CONSIDERARÁN VÁLIDAS LAS AUTENTICACIONES POR:

a) Escribano Público.
b) Testimonio expedido por organismo que emitió el documento.
c) Copia que certificará este Organismo (SSS) una vez efectuada la compulsa con el original respectivo

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SALUD PUBLICA
Ley 26.529

Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud.

Sancionada: Octubre 21 de 2009
Promulgada de Hecho: Noviembre 19 de 2009
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:

DERECHOS DEL PACIENTE, HISTORIA CLINICA Y CONSENTIMIENTO INFORMADO

ARTICULO 1º — Ambito de aplicación. El ejercicio de los derechos del paciente, en cuanto a la autonomía de la voluntad, la información y la documentación clínica, se rige por la presente ley.

Capítulo I

DERECHOS DEL PACIENTE EN SU RELACION CON LOS PROFESIONALES E INSTITUCIONES DE LA SALUD

ARTICULO 2º — Derechos del paciente. Constituyen derechos esenciales en la relación entre el paciente y el o los profesionales de la salud, el o los agentes del seguro de salud, y cualquier efector de que se trate, los siguientes:

a) Asistencia. El paciente, prioritariamente los niños, niñas y adolescentes, tiene derecho a ser asistido por los profesionales de la salud, sin menoscabo y distinción alguna, producto de sus ideas, creencias religiosas, políticas, condición socioeconómica, raza, sexo, orientación sexual o cualquier otra condición. El profesional actuante sólo podrá eximirse del deber de asistencia, cuando se hubiere hecho cargo efectivamente del paciente otro profesional competente;

b) Trato digno y respetuoso. El paciente tiene el derecho a que los agentes del sistema de salud intervinientes, le otorguen un trato digno, con respeto a sus convicciones personales y morales, principalmente las relacionadas con sus condiciones socioculturales, de género, de pudor y a su intimidad, cualquiera sea el padecimiento que presente, y se haga extensivo a los familiares o acompañantes;

c) Intimidad. Toda actividad médico - asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar, administrar, custodiar y transmitir información y documentación clínica del paciente debe observar el estricto respeto por la dignidad humana y la autonomía de la voluntad, así como el debido resguardo de la intimidad del mismo y la confidencialidad de sus datos sensibles, sin perjuicio de las previsiones contenidas en la Ley Nº 25.326;

d) Confidencialidad. El paciente tiene derecho a que toda persona que participe en la elaboración o manipulación de la documentación clínica, o bien tenga acceso al contenido de la misma, guarde la debida reserva, salvo expresa disposición en contrario emanada de autoridad judicial competente o autorización del propio paciente;

e) Autonomía de la Voluntad. El paciente tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a intervenir en los términos de la Ley Nº 26.061 a los fines de la toma de decisión sobre terapias o procedimientos médicos o biológicos que involucren su vida o salud;

f) Información Sanitaria. El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria necesaria, vinculada a su salud. El derecho a la información sanitaria incluye el de no recibir la mencionada información.

g) Interconsulta Médica. El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria por escrito, a fin de obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o tratamiento relacionados con su estado de salud.

Capítulo II

DE LA INFORMACION SANITARIA

ARTICULO 3º — Definición. A los efectos de la presente ley, entiéndase por información sanitaria aquella que, de manera clara, suficiente y adecuada a la capacidad de comprensión del paciente, informe sobre su estado de salud, los estudios y tratamientos que fueren menester realizarle y la previsible evolución, riesgos, complicaciones o secuelas de los mismos.

ARTICULO 4º — Autorización. La información sanitaria sólo podrá ser brindada a terceras personas, con autorización del paciente.

En el supuesto de incapacidad del paciente o imposibilidad de comprender la información a causa de su estado físico o psíquico, la misma será brindada a su representante legal o, en su defecto, al cónyuge que conviva con el paciente, o la persona que, sin ser su cónyuge, conviva o esté a cargo de la asistencia o cuidado del mismo y los familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad.

Capítulo III

DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO

ARTICULO 5º — Definición. Entiéndese por consentimiento informado, la declaración de voluntad suficiente efectuada por el paciente, o por sus representantes legales en su caso, emitida luego de recibir, por parte del profesional interviniente, información clara, precisa y adecuada con respecto a:

a) Su estado de salud;

b) El procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos;

c) Los beneficios esperados del procedimiento;

d) Los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;

e) La especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con el procedimiento propuesto;

f) Las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos especificados.

ARTICULO 6º — Obligatoriedad. Toda actuación profesional en el ámbito médico-sanitario, sea público o privado, requiere, con carácter general y dentro de los límites que se fijen por vía reglamentaria, el previo consentimiento informado del paciente.

ARTICULO 7º — Instrumentación. El consentimiento será verbal con las siguientes excepciones, en los que será por escrito y debidamente suscrito:

a) Internación;

b) Intervención quirúrgica;

c) Procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos;

d) Procedimientos que implican riesgos según lo determine la reglamentación de la presente ley;

e) Revocación.

ARTICULO 8º — Exposición con fines académicos. Se requiere el consentimiento del paciente o en su defecto, el de sus representantes legales, y del profesional de la salud interviniente ante exposiciones con fines académicos, con carácter previo a la realización de dicha exposición.

ARTICULO 9º — Excepciones al consentimiento informado. El profesional de la salud quedará eximido de requerir el consentimiento informado en los siguientes casos:

a) Cuando mediare grave peligro para la salud pública;

b) Cuando mediare una situación de emergencia, con grave peligro para la salud o vida del paciente, y no pudiera dar el consentimiento por sí o a través de sus representantes legales.

Las excepciones establecidas en el presente artículo se acreditarán de conformidad a lo que establezca la reglamentación, las que deberán ser interpretadas con carácter restrictivo.

ARTICULO 10. — Revocabilidad. La decisión del paciente o de su representante legal, en cuanto a consentir o rechazar los tratamientos indicados, puede ser revocada. El profesional actuante debe acatar tal decisión, y dejar expresa constancia de ello en la historia clínica, adoptando para el caso todas las formalidades que resulten menester a los fines de acreditar fehacientemente tal manifestación de voluntad, y que la misma fue adoptada en conocimientos de los riesgos previsibles que la misma implica.

En los casos en que el paciente o su representante legal revoquen el rechazo dado a tratamientos indicados, el profesional actuante sólo acatará tal decisión si se mantienen las condiciones de salud del paciente que en su oportunidad aconsejaron dicho tratamiento. La decisión debidamente fundada del profesional actuante se asentará en la historia clínica.

ARTICULO 11. — Directivas anticipadas. Toda persona capaz mayor de edad puede disponer directivas anticipadas sobre su salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos, preventivos o paliativos, y decisiones relativas a su salud. Las directivas deberán ser aceptadas por el médico a cargo, salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, las que se tendrán como inexistentes.

Capítulo IV

DE LA HISTORIA CLINICA

ARTICULO 12. — Definición y alcance. A los efectos de esta ley, entiéndase por historia clínica, el documento obligatorio cronológico, foliado y completo en el que conste toda actuación realizada al paciente por profesionales y auxiliares de la salud.

ARTICULO 13. — Historia clínica informatizada. El contenido de la historia clínica, puede confeccionarse en soporte magnético siempre que se arbitren todos los medios que aseguren la preservación de su integridad, autenticidad, inalterabilidad, perdurabilidad y recuperabilidad de los datos contenidos en la misma en tiempo y forma. A tal fin, debe adoptarse el uso de accesos restringidos con claves de identificación, medios no reescribibles de almacenamiento, control de modificación de campos o cualquier otra técnica idónea para asegurar su integridad.

La reglamentación establece la documentación respaldatoria que deberá conservarse y designa a los responsables que tendrán a su cargo la guarda de la misma.

ARTICULO 14. — Titularidad. El paciente es el titular de la historia clínica. A su simple requerimiento debe suministrársele copia de la misma, autenticada por autoridad competente de la institución asistencial. La entrega se realizará dentro de las cuarenta y ocho (48) horas de solicitada, salvo caso de emergencia.

ARTICULO 15. — Asientos. Sin perjuicio de lo establecido en los artículos precedentes y de lo que disponga la reglamentación, en la historia clínica se deberá asentar:

a) La fecha de inicio de su confección;

b) Datos identificatorios del paciente y su núcleo familiar;

c) Datos identificatorios del profesional interviniente y su especialidad;

d) Registros claros y precisos de los actos realizados por los profesionales y auxiliares intervinientes;

e) Antecedentes genéticos, fisiológicos y patológicos si los hubiere;

f) Todo acto médico realizado o indicado, sea que se trate de prescripción y suministro de medicamentos, realización de tratamientos, prácticas, estudios principales y complementarios afines con el diagnóstico presuntivo y en su caso de certeza, constancias de intervención de especialistas, diagnóstico, pronóstico, procedimiento, evolución y toda otra actividad inherente, en especial ingresos y altas médicas.

Los asientos que se correspondan con lo establecido en los incisos d), e) y f) del presente artículo, deberán ser realizados sobre la base de nomenclaturas y modelos universales adoptados y actualizados por la Organización Mundial de la Salud, que la autoridad de aplicación establecerá y actualizará por vía reglamentaria.

ARTICULO 16. — Integridad. Forman parte de la historia clínica, los consentimientos informados, las hojas de indicaciones médicas, las planillas de enfermería, los protocolos quirúrgicos, las prescripciones dietarias, los estudios y prácticas realizadas, rechazadas o abandonadas, debiéndose acompañar en cada caso, breve sumario del acto de agregación y desglose autorizado con constancia de fecha, firma y sello del profesional actuante.

ARTICULO 17. — Unicidad. La historia clínica tiene carácter único dentro de cada establecimiento asistencial público o privado, y debe identificar al paciente por medio de una "clave uniforme", la que deberá ser comunicada al mismo.

ARTICULO 18. — Inviolabilidad. Depositarios. La historia clínica es inviolable. Los establecimientos asistenciales públicos o privados y los profesionales de la salud, en su calidad de titulares de consultorios privados, tienen a su cargo su guarda y custodia, asumiendo el carácter de depositarios de aquélla, y debiendo instrumentar los medios y recursos necesarios a fin de evitar el acceso a la información contenida en ella por personas no autorizadas. A los depositarios les son extensivas y aplicables las disposiciones que en materia contractual se establecen en el Libro II, Sección III, del Título XV del Código Civil, "Del depósito", y normas concordantes.

La obligación impuesta en el párrafo precedente debe regir durante el plazo mínimo de DIEZ (10) años de prescripción liberatoria de la responsabilidad contractual. Dicho plazo se computa desde la última actuación registrada en la historia clínica y vencido el mismo, el depositario dispondrá de la misma en el modo y forma que determine la reglamentación.

ARTICULO 19. — Legitimación. Establécese que se encuentran legitimados para solicitar la historia clínica:

a) El paciente y su representante legal;

b) El cónyuge o la persona que conviva con el paciente en unión de hecho, sea o no de distinto sexo según acreditación que determine la reglamentación y los herederos forzosos, en su caso, con la autorización del paciente, salvo que éste se encuentre imposibilitado de darla;

c) Los médicos, y otros profesionales del arte de curar, cuando cuenten con expresa autorización del paciente o de su representante legal.

A dichos fines, el depositario deberá disponer de un ejemplar del expediente médico con carácter de copia de resguardo, revistiendo dicha copia todas las formalidades y garantías que las debidas al original. Asimismo podrán entregarse, cuando corresponda, copias certificadas por autoridad sanitaria respectiva del expediente médico, dejando constancia de la persona que efectúa la diligencia, consignando sus datos, motivos y demás consideraciones que resulten menester.

ARTICULO 20. — Negativa. Acción. Todo sujeto legitimado en los términos del artículo 19 de la presente ley, frente a la negativa, demora o silencio del responsable que tiene a su cargo la guarda de la historia clínica, dispondrá del ejercicio de la acción directa de "habeas data" a fin de asegurar el acceso y obtención de aquélla. A dicha acción se le imprimirá el modo de proceso que en cada jurisdicción resulte más apto y rápido. En jurisdicción nacional, esta acción quedará exenta de gastos de justicia.

ARTICULO 21. — Sanciones. Sin perjuicio de la responsabilidad penal o civil que pudiere corresponder, los incumplimientos de las obligaciones emergentes de la presente ley por parte de los profesionales y responsables de los establecimientos asistenciales constituirán falta grave, siendo pasibles en la jurisdicción nacional de las sanciones previstas en el título VIII de la Ley 17.132 —Régimen Legal del Ejercicio de la Medicina, Odontología y Actividades Auxiliares de las mismas— y, en las jurisdicciones locales, serán pasibles de las sanciones de similar tenor que se correspondan con el régimen legal del ejercicio de la medicina que rija en cada una de ellas.

Capítulo V

DISPOSICIONES GENERALES

ARTICULO 22. — Autoridad de aplicación nacional y local. Es autoridad de aplicación de la presente ley en la jurisdicción nacional, el Ministerio de Salud de la Nación, y en cada una de las jurisdicciones provinciales y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la máxima autoridad sanitaria local.

Invítase a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a adherir a la presente ley en lo que es materia del régimen de sanciones y del beneficio de gratuidad en materia de acceso a la justicia.

ARTICULO 23. — Vigencia. La presente ley es de orden público, y entrará en vigencia a partir de los NOVENTA (90) días de la fecha de su publicación.

ARTICULO 24. — Reglamentación. El Poder Ejecutivo debe reglamentar la presente ley dentro de los NOVENTA (90) días contados a partir de su publicación.

ARTICULO 25. — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS VEINTIUN DIAS DEL MES DE OCTUBRE DEL AÑO DOS MIL NUEVE.

— REGISTRADA BAJO EL Nº 26.529 —

JULIO C. C. COBOS. — EDUARDO A. FELLNER. — Enrique Hidalgo. — Juan H. Estrada.

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HISTORIA CLÍNICA
PARA TENER EN CUENTA

 

 COMPONENTES DE LA HISTORIA CLÍNICA

 Se la considera completa cuando contiene suficiente información acerca de los acontecimientos que justifiquen el diagnóstico, el tratamiento y el resultado final. Se inicia cuando el paciente es entrevistado para su admisión y aumenta mediante los informes de los médicos especialistas, los exámenes de laboratorio, las notas de enfermería, etc. Obra como un espejo de los actos realizados por el o los médicos intervinientes pero muchas veces se realizan tareas médicas correctas y la historia clínica no refleja ese accionar por la ausencia o incomprensión de datos que permiten suponer la inexistencia o falsedad del acto médico. "Constituye una presunción en contra del profesional la inexistencia de la historia clínica o la existencia de irregularidades en la misma." (Cámara Civil y Comercial de Junín).
El secuestro de la historia clínica es en la mayoría de los casos la primer medida que toman los abogados con el objeto de sorprender y encontrar algún error u omisión que les sirva para la causa en los juicios por responsabilidad profesional (mala praxis). Saben que es el punto débil del médico por lo que, conociendo esto, se debe realizar de forma tal como si esta fuera a ser leída por el juez al día siguiente. Recordar que para la Justicia “lo que no está escrito es muy difícil o casi imposible de probar que fue realizado”.
La mejor defensa es ser lo más meticuloso posible en su confección; poner día y hora, anotar las interconsultas, la evolución del paciente, los exámenes solicitados, las veces que se visitó al paciente, las visitas postquirúrgicas, las explicaciones que se le dieron al paciente o familiares y las posibles complicaciones que pudiera sufrir, etc.

 ALGUNAS CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA EN LA CONFECCIÓN DE LA HISTORIA CLÍNICA:

1.- Debe reflejar la realidad de lo actuado y el momento de lo actuado.
2.- Firma y sello del médico que realizó la visita o el examen.
3.- Debe ser legible. La letra ilegible implica presunción de dolo.
4.- Evitar las tachaduras y escribir sobre lo ya escrito. Si hay una equivocación; aclararla, no añadir entre renglones.
5.- No usar abreviaturas que aunque sean de uso diario en medicina o en la especialidad, no lo son en la parte legal.
6.-No poner aspectos subjetivos como ser: impresiona como..., compatible con..., parece ser... y no utilizar el S/P.
7.- En caso que por algún motivo se cambie el médico que atiende al paciente, deberá ser consignado en la historia clínica como también el motivo por el cual se realizó el cambio.
8.- Detallar la información que se le dio al paciente y a los familiares. Se debe recordar que el paciente tiene derecho a acceder a su historia clínica. Esto es favorable para el médico (aunque a veces resulte molesto) ya que realmente está informado de su enfermedad y el cumplimiento de las indicaciones.
9.-Evitar de escribir comentarios que pudieran poner en duda la opinión de otro colega o realizar un juicio de valor sobre su conducta.
10.-Hacer firmar un consentimiento escrito por el paciente o el familiar a cargo para realizar estudios (HIV) o prácticas que así lo requieran.
1 l.-En los protocolos quirúrgicos colocar cual es el lado que se operó (oído derecho seno maxilar izquierdo) y de tener que tomar una conducta diferente a la técnica inicial; justificarla.
12.- Para el juez, los abogados y los peritos lo que no esta escrito, no se realizó, demostrar lo contrario es muy laborioso o imposible.

 ASPECTOS LEGALES

 La historia clínica es un documento de innegable valor legal. Es propiedad del sanatorio u hospital y se elabora y conserva para beneficio del paciente, pero su contenido pertenece exclusivamente al paciente, porque se trata de una información personal.
Por lo tanto el hospital o institución puede expedir copias o resúmenes en los siguientes casos:

1) Por orden judicial.
2) A solicitud del paciente, con autorización escrita de un médico.
3) A solicitud de un médico para continuar tratamiento o con fines científicos.
4) A solicitud de una institución de seguros, mediante petición escrita y autorización firmada por el asegurado.

 Valor Probatorio de la Historia Clínica.

 Probar significa demostrar la existencia de los hechos afirmados por las partes; es decir, examinar los hechos expuestos a la luz de los elementos de convicción que se traigan al proceso. Según MITTERMAYER "probar consiste en el conjunto de motivos productores de certidumbre".
La historia clínica, especialmente en los juicios por ejercicio inadecuado de la medicina, constituye una importante prueba documental, ya sea de cargo o de descargo.

En el Derecho la prueba documental puede clasificarse en dos grupos:

a) Prueba Preconstítuída: son los documentos creados por las partes con el objeto de que sirvan como elemento probatorio en un posible litigio.
b) Prueba que inicialmente no Tiene ese Carácter: son aquellos documentos que no adquieren valor probatorio en el momento que se realizan, sino con posterioridad, en virtud de diferentes causas que sobrevienen a ellos.

La historia clínica se ubica en este segundo lugar, si bien al inicio no se elabora con el propósito de que constituya un elemento probatorio (sino con el fin de brindar una mejor atención al paciente) cuando surge el conflicto médico-legal adquiere el valor de elemento probatorio.
Un documento únicamente mantiene su carácter de prueba documental cuando constituye el cuerpo del delito; de lo contrario sólo adquirirá el carácter de indicio.
La historia clínica en ocasiones constituye prueba por sí misma, si a través de ella se evidencia impericia, imprudencia, negligencia o inobservancia de los deberes como causa generadora del daño al paciente. En otros casos tiene el valor de indicio, porque en ella no se observa, deduce o denota error alguno.
Por ser un instrumento científico, que en la mayoría de los casos escapa a la comprensión del juez, la historia clínica requiere una interpretación o "traducción" para que aquel pueda entenderla y juzgarla (función de los peritos y consultores técnicos).

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MANUAL DE ÉTICA MÉDICA ELABORADO POR LA ASOCIACIÓN MÉDICA MUNDIAL
 

Desde el lanzamiento oficial en enero de 2005 del Manual de Ética Médica de la AMM, se ha distribuido a revistas médicas y escuelas de medicina en todo el mundo. Se han terminado las versiones francesa y española que se han publicado en el sitio de la AMM.
  
         La Asociación Médica de Macedonia publicó dos traducciones en macedonio y albanés. La Asociación Médica de Taiwán publicó una traducción en mandarín tradicional. La Asociación Médica de Corea publicó una traducción en coreano.
  
         La Universidad Muhammadiyah de Yakarta, Indonesia publicó una traducción en indonesio. La Asociación Médica de Alemania ha terminado la traducción al alemán. El Prof. Mohamed Salah Ben Ammar de la Universidad de Túnez, Facultad de Medicina, ha producido una traducción al árabe. La Asociación Médica Turca ha producido una traducción al turco.
  
         La Sociedad Médica Rusa publicó un traducción en ruso. La Asociación Médica de Bulgaria publicó una versión búlgara. La Asociación Médica de Japón ha hecho una traducción al japonés. Se preparan otras traducciones al chino, armenio, estonio, persa, húngaro, polaco, lituano y griego.

CÓDIGO INTERNACIONAL DE ÉTICA MÉDICA

Adoptado por la 3ª Asamblea General de la AMM Londres, Inglaterra, octubre 1949 y enmendado por la 22ª Asamblea Médica Mundial Sydney, Australia, agosto 1968 y la 35ª Asamblea Médica Mundial Venecia, Italia, octubre 1983 y la Asamblea General de la AMM, Pilanesberg, Sudáfrica, octubre 2006

Deberes de los médicos en general

EL MÉDICO siempre DEBE aplicar su opinión profesional independiente y mantener el más alto nivel de conducta profesional. 
            EL MÉDICO DEBE respetar el derecho del paciente competente a aceptar o rechazar un tratamiento.
            EL MÉDICO NO DEBE permitir que su opinión sea influenciada por beneficio personal o discriminación injusta.
            EL MÉDICO DEBE dedicarse a proporcionar un servicio médico competente, con plena independencia profesional y moral, con compasión y respeto por la dignidad humana.
            EL MÉDICO DEBE tratar con honestidad a pacientes y colegas, e informar a las autoridades apropiadas sobre los médicos que practiquen en forma antiética e incompetente o a los que incurran en fraude o engaño.
            EL MÉDICO NO DEBE recibir ningún beneficio financiero ni otros incentivos sólo por derivar pacientes o prescribir productos específicos.
            EL MÉDICO DEBE respetar los derechos y preferencias del paciente, de los colegas y de otros profesionales de la salud.
            EL MÉDICO DEBE reconocer su importante función en la educación de la opinión pública, pero debe obrar con la debida cautela al divulgar descubrimientos o nuevas técnicas, o tratamientos a través de canales no profesionales.
            EL MÉDICO DEBE certificar solo lo que ha verificado personalmente.
            EL MÉDICO DEBE esforzarse por utilizar los recursos de salud de la mejor manera para beneficio de los pacientes y su comunidad.
            EL MÉDICO DEBE buscar atención y cuidados apropiadas si sufre una enfermedad mental o física.           
            EL MEDICO DEBE respetar los códigos de ética locales y nacionales.

Deberes de los médicos hacia los pacientes

EL MÉDICO DEBE recordar siempre la obligación de respetar la vida humana.
            EL MÉDICO DEBE considerar lo mejor para el paciente cuando preste atención médica.
            EL MÉDICO DEBE a sus pacientes toda su lealtad y todos los recursos científicos disponibles para ellos. Cuando un examen o tratamiento sobrepasé su capacidad, el médico debe consultar o derivar a otro médico calificado en la materia.
            EL MÉDICO DEBE respetar el derecho del paciente a la confidencialidad. Es ético revelar información confidencial cuando el paciente otorga su consentimiento o cuando existe una amenaza real e inminente de daño para el paciente u otros y esta amenaza sólo puede eliminarse con la violación del secreto.
            EL MÉDICO DEBE prestar atención de urgencia como deber humanitario, a menos que esté seguro que otros médicos pueden y quieren prestar dicha atención.
            EL MÉDICO DEBE en situaciones cuando represente a terceros, asegurarse que el paciente conozca cabalmente dicha situación.
            EL MÉDICO NO DEBE tener relaciones sexuales con sus pacientes actuales, ni ninguna otra relación abusiva o de explotación.

Deberes de los médicos hacia los colegas

EL MÉDICO DEBE comportarse hacia sus colegas como él desearía que ellos se comportasen con él.
            EL MÉDICO NO DEBE dañar la relación médico-paciente de los colegas a fin de atraer pacientes.
            EL MÉDICO DEBE cuando sea médicamente necesario, comunicarse con los colegas que atienden al mismo paciente. Esta comunicación debe respetar la confidencialidad del paciente y limitarse a la información necesaria.

DECLARACIÓN DE GINEBRA

Adoptada por la 2ª Asamblea General de la AMM Ginebra, Suiza, septiembre 1948 y enmendada por la 22ª Asamblea Médica Mundial Sydney, Australia, agosto 1986 y la 35ª Asamblea Médica Mundial Venecia, Italia, octubre 1983 y la 46ª Asamblea General de la AMM Estocolmo, Suecia, septiembre 1994 y revisada en su redacción por la 170ª Sesión del Consejo Divonne-les-Bains, Francia, mayo 2005 y por la 173ª Sesión del Consejo, Divonne-les-Bains, Francia, mayo 2006

EN EL MOMENTO DE SER ADMITIDO COMO MIEMBRO DE LA PROFESIÓN MEDICA:

PROMETO SOLEMNEMENTE consagrar mi vida al servicio de la humanidad;

OTORGAR a mis maestros el respeto y la gratitud que merecen;
EJERCER mi profesión a conciencia y dignamente;
VELAR ante todo por la salud de mi paciente;
GUARDAR Y RESPETAR los secretos confiados a mi, incluso después del fallecimiento del paciente;
MANTENER, por todos los medios a mi alcance, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica.
CONSIDERAR como hermanos y hermanas a mis colegas;
NO PERMITIRÉ que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;
VELAR con el máximo respeto por la vida humana;
NO EMPLEAR mis conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades ciudadanas, incluso bajo amenaza;

HAGO ESTAS PROMESAS solemne y libremente, bajo mi palabra de honor.

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LITIGIOSIDAD INDEBIDA
¿un problema médico o social?

RECOMENDACIONES

Sr. Colegiado: a los fines de otorgarle una eficiente cobertura legal es importante para nosotros contar con su cooperación, por lo que le transmitimos algunos datos útiles que deberá siempre tener en cuenta:

Ø      Confección de una historia clínica completa y actualizada, con citaciones por consultorio externo. Aclarar si el paciente cumple o no las indicaciones adecuadamente-
Ø      Adecuada confección de HC de consultorio externo.
Ø      Adecuar la complejidad de las prácticas a las posibilidades y recursos del centro asistencial donde éstas vayan a realizarse.
Ø      Al realizar las prescripciones y recetas, hacerlo cobn letra clara y legible, aclarando bien las indicaciones.
Ø     
Dar cumplimiento a las normas sobre Consentimiento Informado.

  ATENCIÓN

En caso de tomar conocimiento de haberse producido alguno de los hechos que mencionamos a continuación, comunicarse telefónicamente a la sede del Colegio, consultar directamente a la Comisión de FRP:

Ø      Secuestro de Historia Clínica
Ø      Citación a sede policial o judicial.
Ø      Notificación de demanda
Ø      Pedido de informes de una Guardia o Servicio.
Ø      Pedido de copias de partes quirúrgicos, partes policiales, libro de guardia u otro documento.
Ø     
Pedido de informes o de descargo por instancia administrativa de Obra Social o Prepaga.

 

Impacto económico y social de la industria del juicio por mala praxis médica

Hablar de MALA PRAXIS estremece a médicos, aseguradoras, instituciones y empresas vinculadas al sector salud; pero no solo estos actores son los afectados; la realidad nos fue demostrando crudamente que la problemática de este fenómeno no se restringe exclusivamente a las fronteras del derecho y de la medicina, sino que ha impactado con efectos reales sobre toda la SOCIEDAD.
La temática de los juicios por “mala praxis" médica es de dominio público, pero lo que trasciende es solo la punta de un inmenso iceberg problemático que afecta directamente a un extenso sector de la comunidad médica; también sus efectos se trasladan inevitablemente al sistema de salud en su conjunto con una impresionante repercusión fundamentalmente económica y también social, por lo que deja de ser un problema sectorial para convertirse en un serio problema social y político.
Podemos definir la mala praxis  médica como la existencia de una  conducta negligente, inexperta o imprudente del profesional médico o de la organización (estatal o privada) dedicada a cuidar la salud de las personas, que causa en forma directa una lesión o la muerte de un paciente.
El común devenir de los procesos judiciales y las estadísticas nacionales e internacionales ha demostrado que mucho menos del 20 % de todos los procesos iniciados contra los médicos terminan con una sentencia condenatoria. Sumado esto a las desorbitadas cifras de los reclamos judiciales, y la enorme diferencia en menos entre lo que solicitan los actores y lo que regulan los jueces llegada la sentencia, dejan trasuntar que todo este fenómeno no es más que la utilización y manipulación desaprensiva del riesgo propio derivado del ejercicio de la medicina, con el exclusivo fin de lucro.
Es por eso que se ha discutido hasta el hartazgo la errónea utilización generalizada del término “mala praxis”, pero por mal que nos pese a los médicos, el folklore popular y la “industria” del juicio han hecho que para la sociedad en general, todo resultado adverso o evolución no esperada en el transcurso de una enfermedad se convierta inexorablemente en “MALA PRAXIS”, aunque en realidad no lo sea, y así se demuestre en sede judicial.
Igualmente todo proceso jurídico trae aparejado un alto costo fundamentalmente económico, que se termina pagando invariablemente y en gran medida con recursos que salen del presupuesto general de la salud pública.
Por eso decimos que esta desmedida litigiosidad trae efectos reales sobre toda la sociedad, que generalmente pasan inadvertidos para el común de la gente, que no se entera del problema hasta que le toca tener que recurrir a un hospital, la obra social o su prepaga. Alguien se preguntó ¿cuánta escasez y falencias hospitalarias se podrían solucionar con las millonarias cifras que se lleva "la mala praxis"?, o ¿cuánto es el porcentaje de su cuota de prepaga que se destina a pagar los costos de los reclamos judiciales y no a la atención médica?
Los montos económicos que se mueven en derredor de este fenómeno son siderales, las cifras que se manejan en todo el mundo en torno a esta suerte de industria del juicio nos muestran claramente que se trata de un verdadero “negocio”, que mueve millones de dólares, y lejos dista muchas veces de ser una desinteresada búsqueda de justicia, por parte de una sociedad requirente de la misma. Este fabuloso “negocio”, que esta fomentado por distintos actores sociales que ven en él un formidable medio de vida; estos mismos grupos son los que se empecinan en negar la existencia de esta “judicialización industrializada de la medicina”, pero la realidad es que no existe ningún otro profesional ni ninguna otra actividad laboral o empresarial que soporte semejante avalancha de juicios.
Para tener una idea de la magnitud del fenómeno es interesante evaluar
datos estadísticos tanto nacionales como internacionales.

Qué mejor que evaluar los datos de los EE.UU. de Norteamérica, país donde se inició este fenómeno en los años '70 y donde más se lo ha estudiado. Un reporte publicado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) del Gobierno de ese país, revela que los costos de la "mala praxis" crecieron un 11,6 % por año desde 1975.
En los últimos 2 años las compañías de seguro han aumentado las primas por responsabilidad médica entre el 25 y el 400 %. El mismo informe revela que el pago medio de las indemnizaciones aumentó el 43% en los últimos años.
De acuerdo con estimaciones del HHS, los juicios por Responsabilidad Médica agregan al costo del sistema de salud norteamericano, entre 60.000 y 108.000 MILLONES DE DÓLARES AL AÑO Esto implica mayores primas de seguro medico y costos médicos más altos para los estadounidenses y para el gobierno federal, que deriva en un tercio del total del gasto en salud que es pagado por los programas Medicare y Medicaid.
Un informe de la Secretaría de Estado del Estado Nevada revela que las demandas por mala praxis ya le cuestan 809 dólares anuales a cada uno de los habitantes de ese estado norteamericano.
Para ser más ilustrativos podemos considerar que el costo ANUAL de la Mala Praxis en el país del norte, equivale prácticamente a la deuda externa de Argentina.
Los números manejados en Estados Unidos y Argentina presentan diferencias abismales debido a los diferentes contextos económicos y realidades estructurales históricas. Pero más allá de las brechas monetarias en ambos países los gastos en honorarios de abogados, pericias, cobertura de seguros, costas y juicios perdidos o ganados son exorbitantes, y en nuestro país están

El costo anual fue aumentando progresivamente hoy por hoy se calcula en 400 millones de pesos al año.
Es importante destacar qué en este análisis no se ha tenido en cuenta el costo de las primas de los seguros ni el costo de la llamada "medicina defensiva", lo que elevaría considerablemente los valores de estas ya desorbitadas cifras.
También es sumamente preocupante la evolución de este fenómeno con el correr de los años, la tendencia de los juicios de mala praxis ha aumentado en forma casi exponencial. Un análisis propio de nuestro fondo de Resguardo Profesional nos muestra que en los últimos 10 años los juicios aumentaron en 1000%.
En el análisis global que ha realizado la fundación ISALUD, también se manifiesta este aumento exponencial en la cantidad de juicios, y el estudio estadístico proyectado para esta década, que ya hemos largamente promediado, es aún más alarmante, donde se estima se acumularán alrededor de 154.000 juicios.
Esta curva de crecimiento en la cantidad de juicios y en los costos que generan no guarda relación alguna con la curva que muestra el crecimiento del Gasto General en Salud del país. Acorde a datos del Ministerio de Economía de La Nación el presupuesto de Salud de Nación para el año 2005, aumentó o creció en apenas 0,2 % respecto del año 2004.
Lo que la sociedad en general no tiene en claro es que el dinero de la "mala praxis" sale en gran medida del Gasto General de Salud, este gran negocio para unos pocos, lo termina pagando no solo el médico o las empresas prestadoras; lo termina pagando toda la sociedad. Los costos en salud se han incrementado profundamente en solventar gastos no relacionados con la atención médica, por el pago de indemnizaciones millonarias, costosos seguros, abogados, consultoras, gerenciadoras de riesgo etc., y el presupuesto de Salud del país, tanto privado como estatal, no se ha incrementado de ninguna manera en relación a estos, lo que se traduce necesariamente en un deterioro de la calidad de la prestación médica.
A modo de reflexión cabe citar lo que en cierto modo ya fuera explicitado anteriormente , que de acuerdo al análisis efectuado por la fundación ISALUD, el costo por los reclamos de mala praxis en la presente década ascenderá a casi 4.400 millones de pesos, es decir aproximadamente 440 millones de pesos al año. Si tomamos en cuenta el incremento del presupuesto anual de salud de nación del año 2005 respecto del año 2004, vemos que, el aumento de este presupuesto es de apenas algo más de 4.400.000 (cuatro millones cuatrocientos mil) pesos que represente escasamente el 10% de lo que se va a gastar en "mala Praxis" en ese mismo año.
Es menester considerar que en el cálculo de ISALUD, no se tiene en cuenta el gasto en "medicina defensiva”, entendiendo por esta todos los estudios y procedimientos que se solicitan y realizan sin ser absolutamente necesarios y con el exclusivo motivo de "cubrirse legalmente"; existiendo coincidencia en todos los sectores que el incremento en los costos económicos por este motivo es altísimo. No he encontrado estudios ni datos precisos que cuantifiquen esta variante, que sin duda es muy significativa, pero la asociación que nuclea las entidades de medicina prepaga, estima que la "medicina defensiva" genera un sobrecosto de entre un 20 y un 25 % del gasto en salud (La Unión, Nº 2545- 03/02/04).
Tampoco fue tenido en cuenta en el referido estudio efectuado por ISALUD, el costo de las primas de seguros de responsabilidad civil médica, tanto de profesionales como de instituciones públicas y privadas, que también encarecen innecesariamente el costo de la prestación médica. Las Compañías de seguros facturarían unos 45 millones de pesos al año, por este concepto. (Organización de Seguros Nieva, Blanco y Asociados. 2005)
Un dato muy significativo y que el gran público ignora es que solo un pequeño porcentaje de los montos que moviliza el tema de la responsabilidad profesional, llega a manos de los damnificados de los resultados adversos de la práctica médica. Un cálculo efectuado en nuestro país revela que del total de la indemnización para cada caso, solo el 43% llega al damnificado y el 57% restante son costas y honorarios de abogados.
La revista New England Journal of Medicine analizó una muestra de juicios de 10 años, este estudio muestra que aún en los casos donde no se pudo probar la negligencia médica, los reclamantes igual recibieron dinero en el 43% de los casos, es evidente que también el dinero va a manos equivocadas. De lo que se paga, los honorarios legales suelen superar el 30% llegando en casos al 33%. Como así también, solo el 28% de lo que se gasta en seguros va a parar a las “víctimas”, el 72% restante se gastaría en impuestos, gastos legales, administrativos y de fiscalización.
Si efectuamos un análisis completo de los costos del “fenómeno de la mala praxis” teniendo en cuenta sentencias, acuerdos, medicaciones, seguros, abogados, gerenciamiento, costo administrativo, comercialización, costas y la llamada medicina defensiva llegamos a la conclusión que de todo este fenomenal negocio que mueve millones de dólares, apenas el 10% o menos es lo que reciben en compensación los pacientes realmente damnificados, y en general con muchos años de retraso.
Cabe como ejemplo tomar en cuenta que nuestro FRP en los últimos 10 años como producto del gerenciamiento del riesgo, honorarios de abogados, peritos, personal administrativo, gastos administrativos, costas de juicios ganados, seguros o coseguro, acuerdos y mediaciones, se lleva gastado más de 5 millones de pesos,... y no se ha pagado ni una sola sentencia, porque todavía no perdimos ningún juicio con sentencia firme. Esta es una demostración de que el mayor porcentaje del dinero de la “mala praxis” se lo lleva el proceso y no los posibles damnificados.
El gran público que no conoce esta “parte del iceberg”, sin saber, paga el costo del negocio de la mala praxis cuando va al hospital y no hay insumos, profesionales o enfermeras suficientes para su atención, o cuando paga la cuota de su prepaga que se incrementa por este motivo en no menos de un 10 % o más si tomamos en cuenta el costo de la "medicina defensiva". O cuando tiene que atenderse en clínicas o empresas de salud que ven encarecidos sus costos por esta causa, y que para poder subsistir a las enormes tribulaciones financieras reducen progresiva e irreversiblemente la calidad de sus servicios. De una forma u otra el usuario del sistema siempre termina siendo la variable de ajuste.
Es imprescindible considerar que en todo este complejo fenómeno, el médico, a pesar de que le cabe cierto grado de responsabilidad, termina siendo el "pato de la boda”.
Como ya se ha expresado y es de público conocimiento, la enorme mayoría de los juicios termina con "el triunfo del médico", pero el mencionado triunfo solo es en el terreno de no abonar un monto indemnizatorio o no quedar inhabilitado para trabajar, porque en el caso de que el demandante haya recibido el beneficio de litigar sin gastos, (lo que ocurre casi siempre como si fuera condición "sine qua non" para un juicio por mala praxis) el médico "triunfante", si no tiene un fondo solidario que le de cobertura, deberá pagar los honorarios de su letrado y los gastos de las pericias oficiales, que en definitiva también lo paga el médico con sus aportes al fondo de resguardo.
En todos los demás terrenos el médico aún ganando el juicio, pierde. La lista de pérdidas es extensa, y no se puede medir solo en dinero, aunque a la larga el costo económico es grande. Se pierde tiempo en conseguir los elementos de prueba, en planificar con el abogado y el consultor técnico la estrategia de defensa y en asistir a las audiencias designadas por la justicia. Se pierde bienestar psicofísico y calidad de vida al pasar varios años con la incertidumbre por el futuro profesional y económico, resintiendo la vida familiar y la propia salud. Se pierde prestigio porque colegas y pacientes, al enterarse de la situación y desconociendo los pormenores y entretelones del caso, tienden naturalmente a sospechar de su culpabilidad. Se pierde tranquilidad de espíritu y se pierde entusiasmo en el ejercicio profesional al temer que cada nuevo paciente represente un nuevo juicio, lo que lleva a rehuir la participación en casos difíciles o eventualmente comprometedores, apareciendo en juego la llamada "medicina defensiva", etc.
Podemos superar la demanda, podemos superar el juicio, pero cambia para siempre la actitud del médico frente al paciente, considerándolo, no como a una persona que necesita de nuestros servicios para aliviar su dolencia, sino como un potencial enemigo, y esto también se traduce en un terrible costo social.
Todo lo precedentemente expuesto deja en claro que este fenómeno de los juicios por mala praxis además de ser una seria amenaza para los implicados en forma directa, traslada sus efectos a todo el sistema de salud, dejando de ser un problema sectorial, para ser un problema de la sociedad que necesita de soluciones de fondo.
Lamentablemente nuestros políticos y gobernantes, sumidos en la inmediatez de lo coyuntural y lo eleccionario dejan de lado un problema que inexorablemente se va a agravar con el paso del tiempo.
Es importante considerar que el respeto a ultranza de las libertades individuales muchas veces va en detrimento del bien común.
No hablamos de impunidad para los médicos; nuestra intención es tratar de mostrar la realidad de este fenómeno, ya que creemos necesario e imprescindible el advenimiento de una legislación acorde a la gravedad de la situación, que enmarque la problemática de los juicios por responsabilidad profesional médica, dando reglas claras y más justas que cambien un fabuloso negocio para unos pocos en un reclamo real y justo.

Dr: ALEJANDRO VERGER
Coordinador FRP

 

Bibliografía:

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- Bovo E. Sistemas de Riesgo del Trabajo. El fantasma de la litigiosidad. Rev.
- Seguros (AAPAS) Año XXXVI No 255. Abril 2004.
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- Ruiz J. ¿Mala praxis médica o social? www. rionegro. com. ar/arch200506/15/o 15n01.
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- Informe Especial: Responsabilidad Médica. Estados Unidos en crisis.
- Comité de Energía y Comercio (Subcomité Salud)Cámara de Representantes
- Ministerio de Economía de la Nación Argentina
- Mecom.org.ar
- Gestión de Riesgo en la atención de salud. Francisco Miranda Suarez
- Cl.LasCondes.Vol14 Nº 4 Sgo. De Chile.
- Aumento en las prepagas. Pablo Giordano. www.launion.com.ar/240203/nac06
- Discurso del Presidente de EEUU. George W. Bus. www.whitehouse.gov/news/releases/2003/09/20030904-5.es

 Artículo transcripto de la Publicaión del Distrito III del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires (Año 10 - Número 78- mayo/junio 2007)

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 ¿Quieres ser médico, hijo mío?

        ¿Has pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta quedará siempre abierta a todos; a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.
        Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en casos de urgencia; pero los ricos te trataran como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión, sea porque estén acatarrados; harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en muchísimo su persona. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.
        Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podrás desechara los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongarás vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.
        Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación; ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no gastas barbas, otros si vienes de Asia; otros si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.
        Te gusta la sencillez; habrás de adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vate el tiempo, no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.
        Sientes pasión por la verdad; ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues pues molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.
        Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo ira a charlatanes que venden la mentira que necesita.
        No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tu eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.
        Cuanto mas egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. Cuanto más codiciosos ellos, más desinteresado ha de ser él, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad confía en él para que remedie los daños que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no seria decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana. Te compadezco si sientes afán por la belleza; verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maniatados. Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuántas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: "Gracias a que he tenido la preocupación de no tirarlo". Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interese mucho aquella deyección. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por las mañanas desgreñadas, desencajadas, desprovistos de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesaran de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos. ¡Cuántas veces te asustarás al ver un cocodrilo adormecido en el fondo de la fuente de los placeres!
        Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por tos buitres.
        Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontraras apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo.
        Pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te veras solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansias conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío!"

Consejos atribuidos al mismo Asclepio, dios de la medicina para los griegos; Esculapio para los romanos

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